martes, 8 de julio de 2014

Pierre Laliberté, editor del Boletín Internacional de Investigación Sindical:“La sindicalización es un factor poderoso contra las desigualdades”


La Oficina de Actividades para los Trabajadores (OIT-ACTRAV) acaba de publicar el último número del Boletín Internacional de Investigación Sindical (BIIS), cuyo tema es “el desafío de las desigualdades”. En la presente entrevista, Pierre Laliberté, editor del BIIS, expone los desafíos vinculados a la desigualdad en el mundo del trabajo, en especial para el movimiento sindical.



ACTRAV INFO:

¿Por qué se ha elegido el tema de la desigualdad?
La elección se impuso sola. Suponía una manera de respaldar la reflexión dimanante del coloquio organizado por ACTRAV sobre ese mismo tema en diciembre de 2013. La cuestión se encuentra tanto en el meollo del debate político como en el del debate económico. Las desigualdades crecientes, lejos de constituir una cuestión secundaria como a menudo afirman los economistas ortodoxos, dan cuenta de las fallas del modelo de desarrollo neoliberal actual. Además, debilitan las propias bases del desarrollo e infligen un ataque directo a la cohesión social, sin la que nuestras sociedades no pueden avanzar.

¿Cuáles son las conclusiones principales que se recogen en este número?
La realidad es pertinaz: se observa un considerable aumento de las desigualdades en la gran mayoría de sociedades, aunque ello corre parejo con una cierta reducción de las desigualdades entre algunos de los llamados “países emergentes” y los llamados “países desarrollados”. 
Hay diversas causas, que a menudo convergen. Por una parte, el trabajo precario se está desarrollando a gran escala prácticamente en todo el mundo. De ahí que las cadenas globalizadas de producción no siempre desempeñen el papel que podrían desempeñar de vector para mejorar el nivel de vida. Por otra parte, con los ataques que padece la sindicalización se consigue que haya menos trabajadores protegidos por un convenio colectivo que hace 30 años. Sin embargo, la sindicalización es sin duda el factor más poderoso para igualar a las sociedades, ya que las iguala en las empresas, los sectores y la economía y porque, además, una destacada presencia sindical se traduce sistemáticamente en programa sociales de redistribución más robustos. Los ataques que sufren esos programas sociales constituyen la última gran causa del aumento de las desigualdades. No hay que olvidar que la evasión y la competencia fiscales complican también la batalla en favor del fortalecimiento de los programas sociales de redistribución.

¿Qué función desempeñan los sindicatos frente a los desafíos de la desigualdad?
Se podría caer en la tentación de afirmar que los sindicatos sólo tienen que ocuparse de los problemas de que se han ocupado siempre, o sea, reclutar y representar a los trabajadores, y pensar que las cosas se desarrollarán solas. Pero, para poder contrarrestar el declive del sindicalismo y el aumento de las desigualdades, hoy por hoy es necesario ir más allá.

En primer lugar, los sindicatos deben tomar nota de que gran parte del problema proviene del deficiente marco de la globalización promovida actualmente. La disolución del marco económico nacional sobre bases liberales pone directamente en competencia a los trabajadores y los sistemas de protección social, sin ninguna protección social, ni ambiental siquiera. La percepción según la cual la globalización neoliberal supone una fatalidad a la que es necesario adaptarse es una de las grandes mentiras que hay que soslayar. Es imperativo regular el sector financiero. Y eso no se logrará únicamente con el diálogo social. 

En segundo lugar, los sindicatos deben comunicarse y debatir con sus miembros acerca de los retos que trascienden el marco estricto de las negociaciones colectivas y apostar por la movilización de sus miembros sobre bases más amplias.

En tercer lugar, y en consecuencia, los sindicatos deben abrirse a alianzas mayores más allá de sus filas. De este modo, la necesidad de organizar a los trabajadores en situación precaria y a los de la economía informal se ha convertido en algo ineludible por motivos sociales, políticos y económicos. Además, la movilización sobre bases supranacionales sigue siendo un desafío importante de la acción sindical que va más allá de campañas puntuales de solidaridad para sacar a camaradas de la cárcel o para dar apoyo moral a los trabajadores en huelga. Al analizar esta situación se observa que, a pesar de la presencia estratégica de los sindicatos en el seno de la economía mundial, la acción sindical apenas sí se siente, hasta el punto de que los empleadores se aprovechan de la crisis para pasar a la ofensiva.

Por último, tras la abdicación intelectual de determinada socialdemocracia frente al neoliberalismo, los sindicatos también tienen el deber de reflexionar acerca de los nuevos modelos que pueden originar esperanzas de una sociedad más justa. Ello no se logrará de la noche a la mañana y, entre tanto, los sindicatos tendrán que realizar mucha navegación visual, con la justicia social como brújula.

No hay comentarios:

Publicar un comentario